A los 19 años, Walter Swinburn entró en la leyenda al ganar el Derby de Epsom con Shergar por diez cuerpos de ventaja, un récord que sigue en pie. Veinte años después, este jinete superdotado lo había dado todo y lo había pagado todo: bulimia para mantener el peso, alcohol convertido en muleta y una caída que estuvo a punto de matarlo. Falleció a los 55 años. Esta es la historia de un talento inmenso consumido por la báscula.
El «Choirboy» que arrasó en el Derby de 1981
Nacido en Oxford el 7 de agosto de 1961, Walter Swinburn recibió muy pronto un apodo que lo acompañaría toda la vida: «The Choirboy», el niño del coro, por su rostro juvenil y su serenidad desarmante en carrera. Esa serenidad era su sello. Los entendidos le atribuían «las mejores manos del oficio», esa facultad poco común de asentar al caballo y dejarlo respirar sin forzarlo jamás.
El 3 de junio de 1981, con apenas 19 años, montó a Shergar en el Derby de Epsom, la carrera más prestigiosa del galope británico. El resultado fue una paliza deportiva: diez cuerpos de ventaja sobre el segundo, el mayor margen de victoria de la historia de la prueba. Entrenado por Michael Stoute para el Aga Khan, Shergar se convirtió en un mito. Dos años más tarde, en febrero de 1983, el campeón fue secuestrado de su acaballadero irlandés de Ballymany y nunca volvió a aparecer, uno de los mayores misterios del mundo del caballo. Swinburn, por su parte, ganaría todavía dos Derbys más: con Shahrastani en 1986 y con el invicto Lammtarra en 1995.
A un jinete de galope no se le mide solo por el número de victorias. Los profesionales se fijan en:
- Las manos y la colocación: saber economizar al caballo y elegir el momento justo para lanzar el esfuerzo.
- El palmarés en las grandes carreras: ganar los Clásicos (Derby, Oaks, 2000 Guineas) en lugar de acumular victorias en reuniones menores.
- La gestión del peso: mantener la línea impuesta sin destruirse, a menudo el verdadero combate de una carrera.
- La longevidad: durar en la cima pese a las caídas, las lesiones y la presión.
La verdadera carrera: contra la báscula
Tras la gloria, un adversario no soltaba a Swinburn: la báscula. Para montar en los Clásicos, un jinete debe mantenerse por debajo de un límite de peso muy bajo, en torno a nueve stones (unos 57 kg). Y Swinburn era alto para el oficio. Para sostener esa línea se volvió bulímico, según su propia confesión. Privarse, purgarse, volver a empezar: una disciplina del hambre que corroe el cuerpo y la mente, temporada tras temporada.
Él mismo contó que, cuando ganó su tercer Derby con Lammtarra en 1995, el alcohol se había convertido en una muleta. Dos plagas que se alimentan entre sí: uno se priva toda la semana y luego se desahoga de golpe. Este combate contra la báscula es uno de los menos conocidos por el gran público, aunque moldea toda la vida de un jinete, mucho más que las llegadas en foto finish.
1996: la caída que lo cambió todo
En 1996, en el hipódromo de Sha Tin, en Hong Kong, Walter Swinburn salió despedido de la silla y fue proyectado contra las vallas. Traumatismo craneal grave, fracturas y cuatro días en coma. Volvió, regresó a la montura, pero su cuerpo ya no respondía igual. De aquel accidente nació una epilepsia que lo acompañaría los doce últimos años de su vida.
Se retiró como jinete en 2000 y fue entrenador de 2004 a 2011 en Hertfordshire. La reconversión fue digna pero sin brillo, y la vida personal se resquebrajó: casado en 2002, se divorció una decena de años después. El 12 de diciembre de 2016, Walter Swinburn murió en Londres, a los 55 años, tras caer desde la ventana de su apartamento. Una investigación concluyó en enero de 2017 que se trató de una muerte accidental.
Los trastornos alimentarios y la dependencia del alcohol son enfermedades, no debilidades de carácter. El caso Swinburn alimentó, en el mundo de las carreras, una toma de conciencia sobre la salud de los jinetes: control del peso, acompañamiento nutricional, apoyo psicológico. Si usted o un allegado se ven afectados por un trastorno de la conducta alimentaria o una adicción, su médico de cabecera puede orientarle hacia una ayuda adecuada.
Por qué su historia sigue interpelándonos
Walter Swinburn encarna la paradoja del deporte ecuestre de alto nivel: un don excepcional, una inteligencia de carrera fuera de lo común y un cuerpo obligado a mantenerse bajo un límite que nada tiene de natural. Comprender el oficio de jinete es aceptar que el rendimiento se juega tanto sobre la silla como sobre la báscula. Es también medir hasta qué punto el universo del turf descansa sobre hombres y mujeres que sacrifican mucho por unos pocos segundos de gloria.
Su nombre sigue unido a Shergar, un caballo tan valioso que acabó secuestrado, recordatorio inquietante de que el valor de un pura sangre puede alcanzar cifras vertiginosas, como cuentan los caballos más caros del mundo. Para quien quiera ir más lejos, el calendario de las grandes carreras hípicas y las claves sobre las apuestas hípicas ayudan a leer una reunión como un iniciado, sin olvidar a la persona que va bajo la casaca.
- Walter Swinburn (1961-2016) ganó tres veces el Derby de Epsom: con Shergar (1981, récord de 10 cuerpos), Shahrastani (1986) y Lammtarra (1995).
- Era famoso por tener «las mejores manos» del galope, de ahí su apodo «The Choirboy».
- Para sostener el peso de los Clásicos luchó contra la bulimia y después contra el alcohol, según su propia confesión.
- Una grave caída en Sha Tin en 1996 le dejó una epilepsia; murió accidentalmente a los 55 años.
- Su historia ilumina un punto ciego del deporte: la salud física y mental de los jinetes.
Fuentes: Wikipedia, CNN, BloodHorse, Sky Sports Racing, The Guardian, Horse & Hound (obituarios y archivos, diciembre de 2016 – enero de 2017).






